La Belle Dame Sans Merci

La Belle Dame sans Merci de John William Waterhouse

"La Belle Dame Sans Merci" es un hermoso poema del irlandés John Keats (1795-1821) que ha inspirado a artistas prerrafaelistas como el extraordinario John Williams Waterhouse (1849-1917) a pintar un impresionante cuadro del mismo nombre.
A continuación les dejo el poema de Keats, otras cinco versiones prerrafaelistas del tema y una reflexión.


La Bella Dama Sin Piedad
(La Belle Dame Sans Merci)
John Keats

¡Oh! ¿Qué pena te acosa, caballero en armas,
vagabundo pálido y solitario?
Las flores del lago están marchitas;
y los pájaros callan.

¡Oh! ¿Por qué sufres, caballero en armas,
tan maliciento y dolorido?
La ardilla ha llenado su granero
y la mies ya fue guardada.

Un lirio veo en tu frente,
bañada por la angustia y la lluvia de la fiebre,
y en tus mejillas una rosa sufriente,
también mustia antes de su tiempo.

Una dama encontré en la pradera,
de belleza consumada, bella como una hija de las hadas;
largos eran sus cabellos, su pie ligero,
sus ojos hechiceros.

Tejí una corona para su cabeza,
y brazaletes y un cinturón perfumado.
Ella me miró como si me amase,
y dejó oír un dulce plañido.

Yo la subí a mi dócil corcel,
y nada fuera de ella vieron mis ojos aquel día;
pues sentada en la silla cantaba
una melodía de hadas.

Ella me reveló raíces de delicados sabores,
y miel silvestre y rocío celestial,
y sin duda en su lengua extraña me decía:
"Te amo".

Me llevó a su gruta encantada,
y allí lloró y suspiró tristemente;
allí cerré yo sus ojos hechiceros
con mis labios.

Ella me hizo dormir con sus caricias
y allí soñé -¡Ah, pobre de mí!-
el último sueño que he soñado
sobre la falda helada de la montaña.

Ví pálidos reyes, y también princesas,
y blancos guerreros, blancos como la muerte;
y todos ellos exclamaban:
¡La bella dama sin piedad
te ha hecho su esclavo!

Y ví en la sombra sus labios fríos
abrirse en terrible anticipación;
y he aquí que desperté, y me encontré
en la falda helada de la montaña.

Esa es la causa por la que vago,
errabundo, pálido y solitario;
aunque las flores del lago estén marchitas,
y los pájaros callen.

La Belle Dame sans Merci de Henry Maynell Rheam

Una posible y personal interpretación de tan bello poema, hace referencia a una frase clave: "bella como una hija de las hadas", la cual nos habla de algo fantástico y legendario que, lejos de discutir la existencia de las hadas, nos apunta a un algo que solo se encuentra en sueños, en la imaginación o -mejor dicho aun- en la "FANTASÍA".
La Fantasía nos hace soñar con ilusiones, con quimeras inexistentes y se apodera del "caballero de armas" haciéndolo su esclavo.
Entonces la Bella Dama sin Piedad no necesariamente hace referencia a una bella muchacha (aunque si puede ser una bella jovencita que atrape al hombre casado y lo haga abandonar familia y cordura ¿Cuantos casos así hemos oído y vistos?), sino a toda "FANTASÍA" que nos haga "enamorarnos" de ella y hacernos sus esclavos.
¿Es posible entonces que La Bella Dama Sin Piedad tenga muchos rostros? ¡Claro que si! La he visto disfrazarse de doctrinas y enamorar a poetas y cantantes que luchan por ella; a revolucionarios y bohemios; a solitarios románticos; a intelectuales y conspiranoicos; exoteristas y gente común y corriente. La Belle Dame sans Merci no conoce de limites y de obstáculos con géneros,  raza o sexo. Y cuando "enamora", ya sea con su belleza, sus promesas, palabras o doctrinas, son pocos los que le pueden resistir. 
Ella es la mentira, la mentira adornada que uno cree real. Atrapa al hombre que "cree" en su belleza y deja a su mujer; seduce al "revolucionario" con promesas de martillo y hoz; tienta con sueños de dinero y mercado al ambicioso; ilusiona al orgulloso de su "raza" con doctrinas y palabras aduladoras. Conoce tus debilidades, tu ambición, tus deseos ocultos, tus sueños de grandeza, tu lujuria y deseos, tu orgullo y vanidad. Y las utiliza para seducirte. 
Y cuando eres atrapado por ella... Pálidos reyes, y también princesas, y blancos guerreros, blancos como la muerte; todos ellos exclamaran: ¡La bella dama sin piedad te ha hecho su esclavo!

La Belle Dame sans Merci de Frank Dicksee
La Belle Dame sans de Merci de Walter Crane
La Belle Dame sans de Merci de Walter Crane
La Belle Dame sans Merci de Frank Cadogan Cowper

Nota: Versión original en ingles del poema de Keats.

“La Belle Dame sans Merci” by John Keats

Oh what can ail thee, knight-at-arms,
Alone and palely loitering?
The sedge has withered from the lake,
And no birds sing.

Oh what can ail thee, knight-at-arms,
So haggard and so woe-begone?
The squirrel’s granary is full,
And the harvest’s done.

I see a lily on thy brow,
With anguish moist and fever-dew,
And on thy cheeks a fading rose
Fast withereth too.

I met a lady in the meads,
Full beautiful – a faery’s child,
Her hair was long, her foot was light,
And her eyes were wild.

I made a garland for her head,
And bracelets too, and fragrant zone;
She looked at me as she did love,
And made sweet moan.

I set her on my pacing steed,
And nothing else saw all day long,
For sidelong would she bend, and sing
A faery’s song.

She found me roots of relish sweet,
And honey wild, and manna-dew,
And sure in language strange she said -
‘I love thee true’.

She took me to her elfin grot,
And there she wept and sighed full sore,
And there I shut her wild wild eyes
With kisses four.

And there she lulled me asleep
And there I dreamed – Ah! woe betide! -
The latest dream I ever dreamt
On the cold hill side.

I saw pale kings and princes too,
Pale warriors, death-pale were they all;
They cried – ‘La Belle Dame sans Merci
Hath thee in thrall!’

I saw their starved lips in the gloam,
With horrid warning gaped wide,
And I awoke and found me here,
On the cold hill’s side.

And this is why I sojourn here
Alone and palely loitering,
Though the sedge is withered from the lake,
And no birds sing.

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