Libros y Gatos

Hay dos pasiones actualmente (bueno, tres contando a mi esposa) que mueven mi vida por variados rumbos. Una es reciente y otra de años; y con ambas he querido abrir una nueva sección (¿o subsección?) en el blog bautizada como: "Libros y Gatos".

Los libros me han acompañado desde muchos años, pasando por varios géneros de distintos tipo y estilo y siempre descubriendo nuevos títulos y temas. En cambio los gatos han sido -recientemente- un verdadero descubrimientos para mi, seres totalmente distintos a nosotros y a los perros (con los que he convivido más tiempo) y totalmente fascinantes y cautivadores con su forma de ser. 

Por cada entrega, subiré una foto de un gato (o imagen, cuadro de arte o portada de libro) y una foto de un libro (o imagen, cuadro de arte o foto con gato), con una pequeña reseña de cada uno.


Hubo una época en la que leí las novelas policiales de Carter Brow, grandes y divertidos relatos con investigadores privados rudos y mujeriegos. Después de un tiempo, termine cansándome del molde estereotipo común de este tipo de novelas (el investigador rudo siempre termina con la bella victima y los malos mueren de una u otra forma, pero siempre mueren). "Lamento por un Traidor" es un refrescante relato con el cruce de dos personajes de Brown y que nos trae una portada que sale del común de las portadas pintadas por McGinnis o Noiquet.


Le Chat Noir o El Gato Negro fue un cabaret francés del siglo XIX inaugurado por el artista Rodolphe Solis del cual Fulcanelli en sus "Moradas Filosofales" nos dice: "A propósito del gato, muchos de nosotros nos acordamos del famoso Chat-Noir que tan en boga estuvo bajo la tutela de Rodolphe Salis, pero pocos saben el centro esotérico y político que se disimulaba, y la masonería internacional que se escondía tras la enseña del cabaret artístico. Por un lado, el talento de una juventud fervorosa, idealista, constituida por estetas en busca de gloria, despreocupada, ciega, incapaz de sospechar; por otro lado, las confidencias de una ciencia misteriosa mezcladas con la oscura diplomacia, cuadro de doble cara expuesto a propósito en un marco medieval. La enigmática tournée des grands-ducs, señalada por el gato de ojos escrutadores bajo su librea nocturna, con mostachos en X, rígidos y desmesurados y cuya postura heráldica daba a las alas del molino montmartrense un valor simbólico igual al suyo...". Todo esto indica el simbolismo y ocultismo tanto del gato como del lugar, un interesantisimo lugar para visitar... y que lamentablemente ya no existe. 

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