La Diosa Perdida

La Diosa Perdida

Entre la selva, arcaicas ruinas
de tiempos inexistentes y negados,
esculturas salvajes y paganas
de deidades ya extintas.

En su interior, grandes riquezas,
Y sobre un extraño altar de oro,
diamantes, jade, plata, perlas,
y en el centro, Ella, el mayor de los tesoros.

Una deslumbrante diosa en ébano,
labios carmesí y mirada impasible,
de sedosa y plateada cabellera
que extrae su ofrenda desde mi alma.

Me susurra dulce y maliciosa,
como la luna al viento en su primer plenilunio
“Tu alma incompleta me pertenece,
tu inconsistente voluntad he desposado”.

Termina la noche, y mi cuerpo dormido es hallado.
Estas solo –dicen mis amigos- no existe tesoro alguno,
pero enmudecen de asombro al ver entre mis manos,
un puñal de obsidiana con mi sangre ya reseca.

Y ahora busco sin descanso, con mi fortuna agotada,
una segunda oportunidad, para mi vida entregar
a la Diosa Negra de la Noche, que atormenta mis sueños
como un rostro perdido que nunca podré olvidar.
- . -

Comentarios