La Misión

La Misión

—¿Cómo me conoces? —Dijo Guillermo Tell apuntando con su ballesta al extranjero sentado en la entrada de su cabaña.

—Tu puntería es tan legendaria que ha llegado hasta mi país. ¿Podrías repetir la proeza de arrebatar la manzana de la cabeza de una persona, pero esta vez de sus manos? —Respondió el extraño hombre.

—Creo que si —dijo el arquero— Solo espero que ahora no sea un niño, como mi hijo.

—Descuida, es solo una antigua mujer llamada Eva —dijo el desconocido mientras invitaba a Tell a subirse a la máquina del tiempo.

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