Flores en una tumba vacía (poema)

Flores en una tumba vacía

No dejes flores sobre mi tumba,
que la tierra donde reposará mi cuerpo,
es solo un lugar pasajero para pernoctar.

No dejes flores sobre mi tumba,
una fría y muerta lapida,
¡nunca será! la entrada de mi morada final.

No dejes flores sobre mi tumba,
no marchites mi recuerdo, con lo que tiene final.
Ni me busques, donde no he de estar.

No dejes flores sobre mi tumba,
lánzalas al viento, o tíralas al mar,
junto con mis huesos, que no he de llevar.

No dejes flores sobre mi tumba,
pero escucha a los árboles murmurar,
y si afinas tu oído, quizás,
solo quizás, me sepas encontrar.

Tumba de Julien Champagne, el alquimista conocido como Fulcanelli.

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